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Don Julio amenaza con Cortarle la cabeza al Zar

Nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero es muy probable que el ingeniero atascado en el célebre embotellamiento de la Autopista del Sur camino a París, aquel domingo del '66, haya estado leyendo -durante alguna insoportabilidad de aquellos interminables días- el ignoto cuentito que relata cómo hoy el San Martín tardó más de una hora en llegar desde la estación Palermo hasta Villa Devoto.

Es todavía mucho más probable que se haya preguntado Será posible tanta casualidad.

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La soberana: "Territorio y construcción"

Todas las instituciones de su reino estaban plasmadas en construcciones que se mimetizaban con la geografía, de un modo en que sólo Ella podría haber imaginado. A comienzos de su dinastía, mientras contemplaba un atardecer a través de su ventana, la silueta del terreno le recordó a la de un cisne recostado sobre su estómago, como aquel que espera el momento adecuado para soltar su última y más profunda melodía. Conmovida por semejante imagen, delineó un horizonte arquitectónico en el que las construcciones quedarían indeleblemente integradas a aquella ceremonia: la caída del Sol sobre las nuevas estructuras de piedra, apreciada desde su ventana, proyectaría ahora también las formas de todos los animales que acompañaban al cisne en el momento previo a su no-muerte diaria. Podría haber sido para el ave una agonía eterna y sostenida, pero Ella resolvió dar nacimiento a ese cortejo que nunca más lo abandonó. Después de todo, es lo que siempre había soñado para sí misma.

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