viernes, 21 de octubre de 2011

Don Julio amenaza con Cortarle la cabeza al Zar

Nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero es muy probable que el ingeniero atascado en el célebre embotellamiento de la Autopista del Sur camino a París, aquel domingo del '66, haya estado leyendo -durante alguna insoportabilidad de aquellos interminables días- el ignoto cuentito que relata cómo hoy el San Martín tardó más de una hora en llegar desde la estación Palermo hasta Villa Devoto.

Es todavía mucho más probable que se haya preguntado Será posible tanta casualidad.

Surrealeando 1

La opresión simbólica de los refractarios revolucionarios del siglo XX ha dado por conclusión la innumerable sospecha de haber querido participar de lo que fue el mayor robo del siglo XXI. Así pues sí, el portentoso portero del Atlético Madrid se ha sacado las ganas. Sin necesitarlo, pero también sin quererlo, no fue posible dar con su paradero. Quién lo hubiera dicho, aquel energúmeno de ojos tristes ha matado a su madre. Dado con ello al Louvre, he estado muchas veces allí, queriendo concluir que lo que pasó no fue un asesinato, sino un viaje en tren, nada menos ni nada más.

Déjense de joder, que no es canalla, si es podenco, pero nadie lo sabrá. Al ver verás como tus dientes comienzan a sangrar por la jodida carne, pero no sin antes caer al abismo serpentino de lo esplendoroso de las rocas. Es que no puedo evitarlo, todo ello fue un sueño. Sin más armas en la mano que un 10 en la camiseta, la luz fue todo lo que necesité, así me escabullí por lo que otrora era una pantalla, para no volver nunca más, escapando de todo lo que fuera posible. Sí, así.

Quien quiera verlo, chifle. No hay paja que bien no venga, ya lo dijo Marx, atentando contra su vida. El ardor fue insoportable, sino preguntale. Ah sí m'hijito, no se va a salir con la suya, o te pensás que son boludos. El día ha terminado y no he escrito nada. Para mí son todos bien hijos de puta, o me pienso que no van a poder hacer lo que quieran con sus vidas. Eso es lo de menos, no voy a permitirlo para que luego me vengan a decir que no sabía. La mágica sonrisa giró a la izquierda, para sí y para mí.

Así no se puede repetir mucho así. El corazón es lo más, todo lo que pasa, groso. Gordón sin tomón, maneja el barco pendular. Me muevo me muevo, conocelo sabelo.